Cuando "no hago nada" - Falkeaprende

Cuando “no hago nada”

cuando no hago nada

¿Por qué tengo tanta ansiedad cuando “no hago nada”?

Sobre la creatividad, el estrés, y nuestro común estilo de vida anticreativo.

Es curioso cómo son los procesos creativos. Van radicalmente en contra de lo que en nuestro sistema moral y cultural se supone que hay que hacer. Desde que ingresamos al colegio, o antes, nos enseñan a tener disciplina, empezar y terminar las cosas en el momento, quedarnos sentados, quietos y atentos cuando nos lo ordenan. En el cole nos enseñaron a hacer lo que nos digan, no lo que nace de nosostros. Nos enseñaron a aprender lo que nos dicen, no lo que nos interesa realmente. Ya son muchos los autores que han llamado la atención al sistema escolar que mata la creatividad de los niños. De hecho, hace unos años me movió tanto este tema que decidí hacer un doctorado en psicología sobre esa cuestión. Quería averiguar en qué medida las escuelas nos dañaron, nos quitaron vitalidad y sobre todo capacidad creativa, lo que es, capacidad de aprendizaje.

Permiso para cometer errores

En el transcurso de mis estudios sobre el tema de la creatividad descubrí que, según varios expertos, mi sospecha de que las escuelas realmente reducen o bloquean nuestra capacidad creativa, era bastante cierta. No obstante, no vale enfadarse con nuestro pasado: podemos reaprender. Nuestro cerebro puede volver a aprender lo que sabíamos de niños. Y todos los expertos afirman que los niños son creativos. Tienen salidas para todo lo que no saben, tienen inquietudes, experimentan, buscan respuestas, y si no las encuentran, las inventan. Como dice Ken Robinson, los niños no tienen problemas cuando se equivocan. Por eso no se bloquean, por eso crean constantemente. Los adultos, en cambio, tenemos ya inculcados que cometer  un error está mal. La idea anticipada de que podríamos hacer algo mal, es una de los principales causantes del estrés, con todas sus consecuencias que genera tal fenómeno para nuestra salud. Y como si fuera poco, aquí no acaba el desastre del miedo al error: también reduce drásticamente nuestra capacidad para aprender y crear.

No hacer nada: Una condición para crear

Buenas noticias: podemos recuperar nuestra capacidad creadora. Ahora bien, antes de que fluya la creatividad, los adultos hemos de traspasar una pequeña crisis de ansiedad. Antes de que salga nuestro “brote creativo”, hay un “stop” necesario para centrarse, recoger sensaciones, vivir la experiencia de no hacer nada … Hemos de descubrir dónde se encuentra nuestro bloqueo, nuestro miedo, y por último, nuestro potencial. Para ello hace falta entrar en una actitud abierta, meditativa. Es necesario un movimiento interno y externo consciente de nuestro cuerpo para darnos cuenta de la rigidez que hemos ido acumulando a lo largo de los años de adulto educado y disciplinado. La educación que hemos recibido tiene muchos “noes”: no grites, no te pongas nervioso, no hables cuando no te preguntan, … – Por otro lado, nos hundimos en obligaciones: de hacer lo correcto y de estar trabajando y estudiando todo el tiempo. 

La guerra interna

Entonces, no hacer nada, – ¿eso cómo se hace? – ¡Es algo muy difícil! Al menos a mí me ha costado siempre. Desde que lo recuerdo, siempre he estado haciendo cosas. Mis alumnos me decían a menudo: ¡tú no paras nunca! Lo peor de todo esto es, o era,  que con este tipo de comentarios hasta me sentía halagada. – Es bueno ser trabajadora, ¿no? Pero cuando me di cuenta de que mi permanente actividad es una clase de adicción al trabajo  (workaholic), comencé a plantearme como tarea “terapéutica” aprender a “vaguear”. Y aunque llevo años con el intento – cuando no me siento productiva, cuando tengo la sensación de que estoy perdiendo tiempo – me entra ansiedad. Empiezo a respirar con dificultad, y mis voces internas no paran de acusarme de ser un desastre, una fracasada, inútil … – Me veo ante el juicio final con una sentencia de culpable por no sé qué, pero culpable.

Sentencia: culpable. No sé de qué, pero culpable.

Si me seguisteis hasta aquí, sintiéndoos identificados, os parecerá comprensible, pues, casi lógico, que me siento con ansiedad, además de sufrir dolores en los hombros que corren hacia los omóplatos, los brazos, el estomago … ¿A alguien le suena?

El otro día tuve un día de esos. Poco productivos, sin atinar en nada, además distraída con todas esas voces que me decían que debería ponerme a hacer algo productivo. No fue lo que hice. Iba respirando profundamente, atravesando el estado de ansiedad y dolor corporal que experimentaba. Poco a poco procuraba calmar esas voces y hacer lo que mi cuerpo me pedía. Aparte de algunas cosas de la casa como cocinar, hacer la compra, tender ropa y dar clases, no hice nada más productivo. Pero me senté a respirar cuando tenía un momento. Me perdoné internamente por no haber cumplido con el planteamiento que tenía para este día: seguir trabajando en mi página web. Quería publicarla cuanto antes, y ¡otro día perdido! Grrrr…

Tras el mal rato de ansiedad – el brote creativo …

Durante la noche me costaba dormir, – de hecho, llevaba ya varias noches despertándome con sensación de preocupación. – “No estoy avanzando, no estoy haciendo lo que me he planteado, me estoy fallando a mi misma”. – Pero aquella noche me centré en las sensaciones, profundizando cada vez más en mi respiración, en las tensiones corporales, tensando y soltando para ir relajando …

Al día siguiente me levanté sin mucho pensamiento concreto sobre los planes de ese día. No tenía nada concreto que hacer, no tenía obligaciones. Durante el desayuno empecé literalmente a brotar de ideas … Me senté a escribir, – escribí dos artículos de un tirón. Sentí realmente cómo brotan las ideas en mí.  A pesar de mi entusiasmo y ganas de seguir y seguir, hice una pausa y salí a pasear. Por fin había parado el levante. Hacía un solecito agradable que levantaba aún más mi ánimo. Me sentí simplemente plena y feliz.

No hace falta luchar, simplemente rendirse al momento

Y comprendí algo: No hace falta luchar contra las voces internas, ni declararle la guerra a la ansiedad: simplemente hay que rendirse al momento. Mañana será otro día, otro momento, y todo lo que he ido sintiendo con consciencia en los días “oscuros”, serán semillas para los frutos de los días más brillantes.

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

Send a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies