¿Por qué nos repetimos tanto? - Falkeaprende

¿Por qué nos repetimos tanto?

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¿Porqué pasa siempre lo mismo? Las mismas luchas, las mismas situaciones … ¿Por que la vida no me deja en paz? ¿Qué hago yo mal? ¿Es mi Karma? … – ¿También has pensado muchas veces qué ocurre con tu vida? ¿También te peleas con ella por mucho que intentes crecer?

A mí me ha pasado, y a veces me pasa: De repente vivo una situación difícil que me saca de mis casillas, de mi paz, de mi “centro”, como diríamos en un ambiente más espiritual. De repente, cuando me veo fuera de mí, veo imágenes interiores que se parecen al pasado. ¿Es que el pasado me está alcanzando, una y otra vez?

¡Ofú, siempre igual!

Hace poco me puse a reflexionar sobre este tema. Me puse a mirar qué es lo que pasa cuando pasa. Leyendo sobre el cerebro y el aprendizaje, Anat Baniel (Move into Life) cuenta que cuando convertimos acciones (¡y reacciones!) en automatismos (y es lo que ocurre con nuestras “repeticiones” emocionales) se crean surcos en el cerebro, es decir, las “autopistas” del piloto automático del que habla Jon Kabat-Zinn (el creador de lo que hoy llamamos Mindfulness) no solo son conexiones fijas en el cerebro, sino se marcan físicamente en el mismo. Dice Baniel que, según estudios neurocientíficos, las neuronas de esos surcos se defienden ante neuronas y conexiones nuevas. – Dicho con palabras más figurativas, hay una guerra en nuestro cerebro cuando intentamos cambiar nuestras respuestas emocionales de siempre. Por eso, deduzco, es tan difícil cambiar. Por eso caemos una y otra vez en las repeticiones – digamos que lo hace nuestro cerebro:  Nuestras autopistas mentales y emocionales son rápidas: antes de que nos demos cuenta ya hemos llegado a conclusiones según estructuras automatizadas como respuesta automática emocional y del pensamiento.

¿No hay manera de cambiar las respuestas automáticas?

¡Buenas noticias! – Sí, hay manera de cambiar! No obstante, no se hace con un libro de “autoayuda”, ni con este, ni con otro artículo . Puedo contaros cómo he logrado darle un cambio a algunas de mis respuestas automáticas, cómo he ido creando nuevas conexiones y sintiéndome de otra manera, saliendo del pozo profundo, superando traumas. Ahora bien, mi experiencia puede ser válida para tí, o no. Lo que no obstante, a pesar de lo personal e individual que es este trabajo,  queda claro, clarísimo: Todo es trabajo de consciencia. Al fin y al cabo, no podemos esquivar el trabajo – con mucha disciplina, y poco a poco – para conseguir una mayor consciencia sobre todo lo que hacemos, pensamos, sentimos.

¿Y eso cómo se hace? Con el lenguaje del “mindfulness”, sería, volvernos  mindful, es decir, totalmente atento y consciente ante cada momento. Cuando como, como; cuando ando, ando; cando bailo, bailo. Moverse con consciencia es mi propuesta en mis clases de “Movimiento Consciente”, donde vamos observando poco a poco cómo nos movemos, cómo respiramos, haciendo mini-movimientos, observando dolor, tensión, observando la respiración, las palpitaciones del corazón. Ahora bien, estar en mis clases, en las que mis alumnos y alumnas llegan a entrar en calma, aprenden a parar el estrés mental y corporal durante un rato, no es suficiente para salir de las repeticiones. Tenemos que convertirlo en un hábito – en un aprendizaje. Tal como cualquier cosa nueva que aprendemos, salir de las repeticiones es reaprender a través de la observación del automático, el pararse, el hacer consciente lo que hacemos, decimos, y cómo lo hacemos.

Salir de la rutina

Una cosa que me gusta recomendar a mis alumnos es que cambien sus hábitos. Que observen sus “manías”, e intenten hacer otra cosa, y sostener las sensaciones. Como el adicto que tiembla cuando no recibe su droga, salir de las manías es una manera de “desintoxicarse”. Suelta tu idea de “no puedo, es que no puedo – es imposible!” Intenta no hacer cuando haces siempre mucho, intenta hacer más cuando sueles hacer poco. Intenta no hablar cuando sueles hablar mucho, intenta hablar si tu tendencia es callar.

Es fácil decir lo que acabo de decir. Pero no es fácil de lograr realizar. Nuestro cerebro se defenderá ante estos cambios, nuestros impulsos nos llevarán a hacer siempre lo mismo, decir lo mismo y tomar las mismas conclusiones ante situaciones que „se repiten“. De hecho, nada se repite, pero creeremos que se repite. Introducir cambios nos puede dar ansiedad, ataques de pánico, taquicardia. Son parte de esas defensas de las que hablo más arriba. Si pasan esas reacciones corporales y emocionales, el reto es sostener: Como en el caso  del adicto, se trata de “desintoxicarnos”, eso es darnos cuenta de que no pasa nada cuando hacemos otra cosa que la habitual. Nuestra reacción de miedo al cambio es natural, ahora toca respirar hondo, atravesar el momento, vivirlo.  Pronto veremos que el mal rato se difumina y va desapareciendo, convirtiéndose en otra cosa, y entonces ocurren cosas nuevas en nuestra vida interior y exterior.

Prueba, y cuéntame. Si has tenido experiencias de este tipo de cambios en tu vida, y te apetece compartir, te invito a escribir un comentario.

Literatura: Baniel, Anat: Movimiento Consciente. Título original: Move into life (2009).

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