Buscando la eficacia - Falkeaprende

Buscando la eficacia

Buscando la eficacia

En todo este mi camino hacia un cambio laboral – y con ello de estilo de vida, me estoy aún pegando muchos tropezones. Comenzar el día sin un horario fijo, y sin tareas concretas que “cumplir” (Nota: Todo parece indicar que hemos sido condicionados para no saber qué hacer cuando no nos lo dicen) – en fin, parece que en esa falta de “obligación” a veces resulta como un océano enorme en el que nos podemos ahogar. Claro, podemos intentar hacer de nuestro propio “jefe” quien nos dé órdenes. Pero a menudo surgen otras cosas o ideas que nos desvían del plan inicial. Así pasa la mañana y – ¡Dios mío! – ¡No he aprovechado el tiempo! 

¿Aprovechar el tiempo?

Me doy cuenta, a ratos, que la vida no va de “aprovechar el tiempo”, sino de ser consciente de lo que uno vive, – y es cierto, siendo consciente de mi momento, sintiéndolo, me vienen lluvias de ideas para proponer actividades, para escribir y hacer cosas. Lo que pasa es que aún me pierdo en la cabeza – mente loca que no sabe aún vivir. 

Realmente parece que antes que nada debo aprender a vivir, a estar, a sentir, y a permitirme todo esto: Vivir, sentir, reír, amar, disfrutar del momento. Es tan cierto que dejando fluir, las cosas surgen. Pero no pasa si me agoto en tareas para mantenerme “activa”, para darme la “sensación” de que estoy haciendo algo. No pasa si no tomo consciencia de cada una de esas cosas que hago.

Un ejemplo: En una casa (o al menos en la mía) siempre hay tareas del hogar que hacer: hacer la colada, recoger, fregar, limpiar,  cocinar, comprar … Pero la cuestión aquí no es hacerlo o no hacerlo; el asunto no es tampoco qué hago antes y qué después, – la cuestión clave aquí es una vez más la consciencia. Antes que nada, por la mañana, la cuestión sería ser consciente de que estoy aquí, viva, con todo mi cuerpo, con mis sensaciones, en medio de la vida, vibrando, respirando, despierta. Desde este punto de partida, la vida y las actividades y decisiones pueden comenzar a fluir. Desde ese punto de partida sí sé qué hacer con mi tiempo, y la eficacia se hace sola, sin esfuerzo y sin esa sensación del estrés de esas voces que me agreden cuando no me atiendo sino escucho voces contradictorias de la mente, haciéndome perder el tiempo y diciéndome que estoy perdiendo el tiempo. Decirme que estoy perdiendo el tiempo, preguntarme por qué lo estoy haciendo tan mal, es una clara auto-agresión. Aunque parezca surrealista, hacer todo lo contrario cuando tengo la más mínima sensación de perder el tiempo – es decir, parar, escuchar mi respiración, conectar con sensaciones, mirar y ordenar pensamientos, antes de cualquier acción, es volver al rumbo adecuado. Se puede decir algo como: si quieres saber por dónde tirar, párate, siéntete, respira, escucha lo que aparece en tu interior; espera hasta que se despeje el bosque oscuro y veas el sendero con mayor claridad. ¡Pero no creas que “ya lo tienes”! – El sendero no es recto y directo, a veces hace falta descansar en un banquillo y mirar si hay varios senderos, si hay que cruzar un lago o buscar una isla en el océano. Si quieres emprender ese viaje por tu vida, prepárate para la aventura, para lo imprevisible. Aunque puedas planificar y prever cosas, nunca sabes con qué otras seres y con qué temporales te vas a encontrar. Prepárate y camina con paso firme, con cuidado a veces, con miedo otras veces. Camina, deténte, respira, mira lo que tienes a tu alrededor. ¿Te gusta? – Abrázalo y crea con lo que tienes. ¿No te gusta? – Mira opciones, permítete soñar, cambia el rumbo aunque no sepas con lo que te vas a encontrar. Seguro que no tardará mucho hasta que vuelvas a ver con claridad cuál es el nuevo rumbo. O los nuevos siguientes pasos. 

Libertad – responsabilidad

La otra opción es tener un jefe o algo por el estilo quien te dice lo que tienes que hacer; un jefe de quien puedes quejarte porque tienes tanto trabajo que no tienes tiempo para tí; seguir “perdiendo tiempo”, tiempo que no tienes porque todo lo que haces se te cuela entre los dedos como la arena. 

Voy a tomar en serio mis propias palabras y voy a escuchar. Me propongo comenzar el día sintiéndome, respirando, atenta, y con cuidado. 

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