El camino del héroe, o la conquista de vivir la vida - Falkeaprende

El camino del héroe, o la conquista de vivir la vida

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En mi formación como terapeuta, una de las primeras frases que aprendí es: “el dolor y el placer pasa por la misma puerta.” – Durante los años en los que me sentí víctima de las cosas que me pasaban, no pude comprender en toda su dimensión lo que ello significa. Y hoy lo digo con total firmeza: el placer de vivir pasa por rendirse al dolor. O sea, al amor. 

El placer de vivir pasa por rendirse al dolor. O sea, al amor.

Hoy, en terapia, me preguntan: ¿cómo puedo estar en paz? Es que no paro, nunca. No paro de hacer cosas, de pensar, de hablar, de hacer y hacer, de buscar diversión, de buscar y buscar – pero nunca en mi vida he disfrutado realmente. Quiero estar tranquila y en paz.

Desconectar es cerrarse al amor.

La actividad constante nos ayuda a desconectar de nuestro corazón, de nuestro sentir real. Con ella podemos huir del dolor que llevamos dentro. Con nuestro “estar siempre ocupado” logramos no sentir que, en realidad, nos cuesta estar en esta vida, nos sentimos vacíos, tristes, asustados, desesperados, dolidos …. 

Si lo que te voy a contar hoy te toca en el fondo de tu corazón, puede que no quieras seguir leyendo. Me dirás quizás que estás buscando la felicidad, y en vez de sentirte mejor, sientes de repente que por dentro te agarra un “algo” que te revuelve las tripas, te hace un nudo en la garganta, te dificulta la respiración. ¡No es lo que quiero sentir! ¡Quiero ser feliz!

No quiero sentirme mal, ¡quiero ser feliz!

Si sientes nudos, ansiedad, dificultad para respirar, tu cerebro racional está luchando fuertemente contra otra parte de tí que quiere por fin sentir la vida tal como es: con amor, y con ello, con todo lo que eso conlleva. Porque no hay amor sin sentir dolor – el dolor nos ablanda el muro que hemos creado alrededor del corazón para protegernos. Posiblemente, de niño nos ha hecho falta crear ese muro e ir a vivir a otra parte – en nuestro mundo imaginario donde no nos dolían las cosas. Lo que pasa es que esa creación infantil de un mundo ideal nos ha hecho malas jugadas a lo largo de nuestra vida. Y, poco a poco, hemos perdido la confianza en la vida misma, o hemos ido luchando y trabajando duro para evitar que nos hagan daño – cada uno con sus propias estrategias. Crearnos un mundo sin dolor, montar ese muro de protección, es un acto altamente creativo. Por eso, antes de comenzar a ir quitando, ladrillo por ladrillo, ese muro, hemos de felicitarnos por tal enorme creación artística. ¡Gracias por haberme protegido! ¡Gracias!

Nuestros “muros” nos han protegido cuando éramos pequeños

Gracias, y ahora quiero seguir caminando sin protegerme detrás de un muro. Ahora, quiero que me duelan las cosas para que también pueda sentir la alegría, el placer, el amor en esta vida. – ¡Espera, espera! ¿Quién ha dicho eso? ¡Yo no he dicho eso! Yo no quiero que me duelan las cosas, no … no … ¡NOOOO!

El camino de la vida es el camino del guerrero

El camino hacia una felicidad verdadera es el camino del guerrero quien se encuentra con pruebas duras, atravesando bosques oscuros donde le acechan animales salvajes, donde la niebla a veces no les deja ver, donde se ve atacado por seres (- ¡nuestra propia mente!) quienes quieren impedir que avance hacia aquel lugar paradisiaco de alegría, colores, amor, unión, belleza, celebración. No es nueva esa historia, – aparece en la mayoría de los cuentos de hadas, en historias de héroes. No hay héroe quien no haya atravesado el terror, el miedo, la pérdida, el dolor. Sabemos que ese es el camino del guerrero, del héroe. ¿Pero estamos dispuesto a caminar por esa senda? 

“Quiero estar tranquila y en paz”, me dijiste en terapia, “quiero dejar de hacer daño, de ser impulsiva, quiero dejar de machacarme, quiero disfrutar de la vida de verdad. -¿Qué puedo hacer?

“Quiero estar tranquila y en paz”, no pido nada más.

Y te digo: inicia el camino del héroe. Comienza a caminar hacia tu corazón que habita dentro de tí. Por el camino te encontrarás con el muro: Capas y capas de evitación del dolor. Tu ser encarcelado vive detrás de ese muro – solo, triste, desesperado. “Is there anybody out there?” (hay alguien ahí fuera), grita, como en la canción de Pink Floyd (The wall – ¡el muro!).

¿Hay alguien ahí fuera?

¿Te resuena esto? Si algo de esto te suena familiar, si quieres estar en esta vida y enterarte de ella, comienza por sentir el dolor que siempre has evitado. Comienza a dejar de pensar que los que te hieran sean los malos. Comienza a dejarte sentir dolida ante ese mal que te rodea. Comienza a dejarte sentir dolida por hacer daño a otros en vez de juzgarte por ello. Observa las cosas con el corazón, no con el juicio. Dolerán muchas cosas, y también verás cuánto amor hay. Abre la cortina que has creado para no ver. Ábrela con todo el miedo y terror que te produce. Siente el terror como el héroe que, aterrado de miedo, avanza para ver qué hay detrás de ese arbusto en el bosque oscuro. 

Difícil tarea, lo sé. No te voy a decir: “¡házlo!”. No, no te voy a obligar a nada. Pero me has preguntado: ¿qué puedo hacer para ser feliz? – Y yo te he contestado: vivir. Vivir y sentirlo. Es eso, sin más. Y eso es el camino del héroe. 

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