Aprender a aprender idiomas - Falkeaprende

Aprender a aprender idiomas

aprendizaje

Casi 20 años de profesora en la Escuela Oficial de Idiomas, y los tres años anteriores como alumna en inglés y francés, me han hecho aprender sobre el aprendizaje en sí.  En mi primer año, en el curso 1999/2000, toda la enseñanza estaba muy enfocada en la gramática, a pesar de que ya se hablaba de que tenemos una metodología comunicativa: Los contenidos de cada curso eran la gramática en primer lugar, y el vocabulario en segundo lugar. Desde que nació el Marco Común de Referencia Europeo para las lenguas (“el Marco”), publicado en el año 2002 en español, mucho ha ocurrido en la enseñanza de idiomas. Dicho documento, además de describir los niveles A1, A2, B1, B2 etc., nos hizo reflexionar mucho sobre cómo se aprende y qué es lo importante en todo esto.  Los autores del “Marco” tenían claro, muy claro, cuál es el objetivo de la enseñanza y el aprendizaje de idiomas: En una Europa cada vez más unida económica y políticamente, debemos fomentar el entendimiento entre las culturas. Cuando antes se buscaba lograr la maestría en un idioma, o sea, hablar como un “nativo”, hoy se busca el poder comunicarse en varios idiomas, sin importar tanto cuantos fallos comentemos cuando nos expresamos. Lo importante es entenderse. 

¿Entonces, no importa la gramática?

Por supuesto que sí, puesto que sin ella no tenemos estructura. Si comparásemos el idioma con una casa, la gramática sería la estructura en sí, y las frases enteras las paredes. Los muebles sería el vocabulario, y los saneamientos la fluidez en la que puedo expresarme. Sin fluidez puedo sobrevivir, pero cuesta mucho esfuerzo la vida (la comunicación) si tengo que buscar el agua el pozo fuera de la casa. El techo de la casa sería la pronunciación, lo que está indispensable para que funcione la comunicación: hemos de encontrar una pronunciación adecuada que nos permita entender y hacernos entender. De nada sirve todo lo que hemos estudiado si no entendemos o no nos entienden. 

Lo que intento dibujar con esta imagen figurativa es que nada nos sirve realmente sin lo otro: Si solo aprendo palabras, no puedo comunicarme apenas. Si sólo aprendo estructura (gramática), no podré comunicarme de ninguna manera. Si no me entienden ni entiendo, no podré comunicarme con las personas de manera directa, tendría que limitarme a comunicarme por escrito. Y si no gano fluidez, el otro se cansará muy pronto y no querrá hablar conmigo. Y como la pescadilla que se muerde la cola, si no hablo no avanzo. 

¿Como lograr un aprendizaje integrativo?

Aprender un idioma requiere una actitud abierta para conocer personas nuevas, conceptos nuevos, maneras nuevas de pensar, de hacer, de relacionarnos. Siempre les digo a mis alumnos: Un idioma es una relación. Y para que aprenda ese idioma, mi relación con él tiene que ser buena, positiva. Lograré aprender si el aprender en sí, incluido el estudiar a veces, me hace feliz. Cuanto más veo que voy entendiendo más y más, más aumentará mi motivación. Para entender cada vez más, es fundamental dedicarme a la pronunciación desde el día 0. Es decir, si creemos que antes aprendemos la gramática, y luego ya aprenderemos a hablar  y pronunciar, terminaremos quemados. La gramática es un tema difícil en cada idioma que tiene muchas facetas y diferencias frente al idioma propio. El alemán tiene un funcionamiento muy diferente a muchos otros idiomas, y el inglés también, no se parece a esos idiomas que tienen géneros y artículos varios, verbos conjugados, subjuntivo etc. etc. ¡El español! – Madre mía, ¿para qué tantos tiempos verbales???

La gramática de cualquier idioma tiende a causar quejas, discusiones y frustraciones, crisis incluso. Parecíamos a veces filósofos cuando tuvimos que adivinar si usar el pretérito perfecto simple o el pretérito imperfecto. ¿Está acción ha terminado? ¿O es una descripción? ¿Es importante en qué momento pasó? ¿Nos hace avanzar en la historia que se cuenta? 

¿Eh ?????? – Para el hablante nativo del alemán es una locura tener que entender los tiempos verbales. Y no hemos mencionado el subjuntivo y todos sus tiempos verbales. Hubiere o hubiese,  …. en fin, si nos plantearan eso en las clases iniciales, saldríamos corriendo todos. Lo mismo pasa en alemán. Si el primer día ya les espantáramos con verbos separables en los que la segunda parte se dispara al final de la frase …. o con la locura del “Nebensatz” en el que no se sabe qué quiere decir tu interlocutor hasta que no haya terminado la frase … Y mejor no mencionar la espantosa declinación del adjetivo. Cuando me enfrenté la primera vez con una tabla que hablaba de tres tipos de declinaciones, y veía una tabla llena de  -es y -en y -e  …. me dije a mi misma: ¡Esto es imposible de aprender! – El caso era que yo sabía perfectamente qué era correcto en cada frase y contexto, soy nativa en alemán, ¡qué suerte! No conozco ningún hablante de alemán que no sepa declinar los adjetivos. Pero, ¿es consciente de ello? – Pues, no. 

¿Entonces cómo se aprende a aprender?

El aprendizaje con éxito es el que dosifica cada uno de los aspectos de la lengua. Comenzamos con frases sencillas y un poco de vocabulario, y vamos viendo cómo se encajan esas piezas de lego. Practicamos cómo se dicen esas frases sencillas, esas preguntas tipo ¿Cómo te llamas? y ¿De dónde eres¿ y ¿A qué te dedicas? Aseguramos que el aprendizaje de la estructura, del vocabulario y de la pronunciación vaya de mano en mano. Aseguramos que escuchando entendamos lo que oímos. Tenemos que imaginarnos ahora que estos diferentes aspectos de cada lengua (la estructura, las palabras, el sonido) vayan cogidos de la mano. Y ninguno está encima. Avanzamos juntos, integrativamente. Evitamos saturarnos de reglas o de palabras que no podemos pronunciar. Vamos poco a poco con todo, y con buena actitud: Intentando siempre entender lo que escuchamos, y hacernos entender. Es decir, intentamos desde el momento 0 a sumergirnos a la comunicación entre seres humanos. Aprender idiomas es un asunto de seres humanos que se comunican. Algo tan obvio a veces parece no está presente. 

¿Con quién vas a hablar?

Esa pregunta es la que les hago a mis alumnos en la primera clase de inglés o de alemán. Para estar realmente motivado, tengo que tener un objetivo claro. Y ese objetivo es comunicarme. Ese es el objetivo. Los demás, como puede ser el obtener un título, son objetivos secundarios. Son un premio que recibiremos cuando hemos logrado comunicarnos. Y para ello, para aprender a comunicarnos, debemos buscar situaciones reales de comunicación. Y si no son reales del todo, puedo mientras tanto hablar conmigo, con mi madre, mis amigos, mi pareja … – ¡Pero ella / él no entiende nada de esto! – No pasa nada, puedes decirlo luego en el idioma que entiende. Lo importante es practicar, así que busca situaciones de comunicación. Cuanto más situaciones buscas, más aprenderás. 

Why do you love English?

Especialmente en inglés solía preguntar esto en la primera clase. ¿Por qué amas el inglés? O ¿qué es lo que amas del idioma? – Lo mismo debemos decir en cualquier otro idioma que la persona quiera aprender. En alemán normalmente no he tenido alumnos que no querían aprender – la respuesta a “por qué quieres estudiar alemán” era a menudo: Me encanta el alemán. Os parecerá raro, pero es que hay gente así de rara ;-).  Es cierto que los que deciden voluntariamente estudiar alemán no son gente de la masa. Una vez una alumna me dijo incluso, “me siento especial cuando digo que sé alemán”. 

Cualquier cosa es buena para motivarse. Lo importante es que amemos lo que queremos aprender. Sin amor, o peor, con rechazo al idioma o a algún profesor que se haya sufrido, la cosa no irá bien. Lo dirán los neurocientífico: Las emociones negativas bloquean la capacidad para aprender. Hace falta sentirse motivado, feliz, alegre …. Y sí, queridos lectores y alumnos, eso es de lo que va el aprender a aprender idiomas: Amarlo, dar pasos pequeños, no saturar, y practicar cada aspecto de la lengua de manera equitativa: una dosis de estructura, una de vocabulario, y practicando la pronunciación hasta asociar cada frase y pregunta rápidamente con su respuesta o reacción. Automatizar. Poco a poco. Pasándolo bien, con mucho amorcito, con paciencia, adaptado a tu ritmo. La velocidad en la que aprendemos no lo puede marcar un profesor: Lo tienes que marcar tú mismo. ¡No te compares con otros! Encuentra tu estilo, tu manera, encuentra tus amigos en el idioma que quieres aprender. ¡Disfruta siempre! 

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

Send a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies